ATRAVESANDO EL DESIERTO…

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Hoy me senté en la orilla de mi cama a mirar por la ventana. Ahí esta el árbol de mi vecino, el cual conozco muy bien.  Llevo cinco años observándolo, en todas las estaciones del año.  Lo he visto perder hojas, secarse, volver a reverdecer, echar flores y frutos.  Se los meses donde las aves anidan en el.  Lo he observado a todas horas del día: empezando a amanecer, a mitad de mañana, llegando el mediodía, empezando la tarde hasta ponerse el sol y anocheciendo.  Eso significa que he pasado mucho tiempo en mi cuarto, mas del que debería estar.  Pero no encuentro como romper con esto.  Mi mirada se pierde en esa imagen, como si la vida estuviera en pausa.  Y la vida ha seguido, no se ha detenido a esperar por mi. Yo soy la que me he atrasado en el proceso.

Siempre me hago a mi misma promesas de que hoy será el día que me levante y todo cambie.  Pero cuando abro mis ojos y vuelvo a observar ese árbol, es un recordatorio de mi fracaso y todo animo se esfuma, nada cambia, todo permanece igual.  Confieso que he hecho intentos burdos, débiles y pueriles de crear nuevas rutinas, nuevos intereses para entretener mi mente y mis emociones.  Pero bien en el fondo, aun estoy caminando en el desierto; creo que me he extraviado en el camino que se supone debía seguir.

No tengo ruta ni dirección determinada.  Tengo una idea general de hacia donde debo caminar, pero mi yo interno verdaderamente no le interesa o por lo menos no le motiva.  No quisiera existir; quiero vivir, pero se me olvido como vivir, no me acuerdo como hacerlo.  He estado encerrada en un mausoleo rodeada de muertos que apestan y que he tratado con todas mis fuerzas de deshacerme de ellos pero como fantasmas malignos resurgen y me persiguen al menor intento de salir y limpiarme. He batallado y forcejeado tanto que me encuentro cansada, no rendida, pero exhausta.  He aprendido a coexistir con ellos, cuando debí haberlos echado hace mucho tiempo atrás.  No, no estoy triste ni deprimida.  Simplemente el corazón se detuvo, esta en espera. Yo diría es mucho peor, porque diciendo la verdad, no siento nada.  Y el no sentir nada si me aterra en ocasiones.

Trato de entender y asimilar tantas cosas que se me ha enseñado en el camino, en especial el atravesar este desierto que no parece terminar.  Alguien una vez me dijo que cuando aprendiera la lección, encontraría la salida del desierto…. Jajajajaja! Me tengo que reír, porque que lección mas morbosa y difícil me ha tocado tener que aprender! No veo la meta, no diviso la salida. Mientras tanto, tomo sorbos de agua del Espíritu para mantenerme viva y proseguir. Si, me refrescan, me limpian por un periodo de tiempo y me ayudan a caminar un poco mas.  El desierto en su crueldad me ha permitido ver falsas salidas, que me emocionan en el instante.  Salgo corriendo hacia ellas, para solo darme cuenta que era un maldito espejismo para desviarme y perderme aun mas en este desierto tan hostil y duro.

Despues de tantos años de no escribir, el alma me pidió desahogarse.  No escribo para nadie en particular, no me interesa si gusta o no; no lo hice para agradar a nadie ni a mi misma.  Lo hice para sacar lo que ha me estaba ahogando y no me dejaba respirar.  La vida se me escapa por galones todos los días, estoy desperdiciando el tiempo, lo se.  Pero no encuentro como activar la vida otra vez, como darle “reset” y volver a comenzar de nuevo.  Ya el desierto esta tomando su cobro en mi cuerpo también.  He perdido tanto de mi y no se como recobrarlo.  Tal vez era necesario que perdiera toda esa parte de mi para que nazca algo nuevo.  Pero no puedo sembrar nada en un desierto, no germinaría. He hecho preguntas y no me responden.  Hay un silencio que ofende y lastima.  Y mientras el silencio me arropa y me ata de nuevo.

Ya mismo me acostare de nuevo, a través de la oscuridad que observo en mi ventana no veo el árbol, pero cuando mañana despierte allí estará para saludarme y recibir el día conmigo.  Y el me recordara todo el tiempo que he perdido, como existo y no vivo, como sigo estando atrapada en el desierto en el que pienso que tal vez jamas saldré de el. Y mientras, la vida pasa  a la carrera sin detenerse ni por compasión. Siendo honesta no me importa mucho. No porque me haya vuelto insensible, es porque me canse de las promesas y las palabras, no quiero mas de ellas. Quiero vida y la quiero ya! Y se que lo lograre cuando finalmente salga de este tortuoso desierto. Hacia atrás no retornare, no es una alternativa siquiera, voy hacia adelante.  Pero solo quiero que alguien me muestre la salida real y finalizar mi travesía en este desierto de una vez y por todas.  Porque ya me canse de existir, quiero vivir!

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One thought on “ATRAVESANDO EL DESIERTO…

  1. Bueno, alguien te lee y alguien te entiende. La primera sugerencia hubiera sido que fueras y tumbaras el árbol del vecino, pero se que lo sustituiría cualquier cosa que estuviera en el fondo. La vida se nos viró patas arriba hace unos cuantos años atrás, mas coincidió con la crisis de PR (lo que jode tener necesidades) y para ti un cambio mayor que la de tus hermanos, con el fin de una relación y la salida del cascarón de uno de tu pichones. Lo único que te puedo decir es que, no en balde te sientes así, que es perfectamente normal. Eso no ayuda en nada pero es bueno saberlo.

    Ahora bien, como siempre el escrito está excelente. Tiene la habilidad artístistica de la escritura. Desgraciadamente eso tampoco ayuda.

    Nadie te va a dar la contestación porque es contestación saldrá de ti. Cuando la encuentres me avisas y cuando quieras filosofar de ello me buscas.

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